jueves 5 de noviembre de 2009

ESCENARIOS DE FUTURO


Las instituciones catalanas han puesto en marcha una iniciativa invitando a la ciudadanía a imaginar la "Barcelona del año 2159". Consiste en dejar un mensaje a través del portal http://www.barcelona2159.org/, que será incluido en una cápsula del tiempo que se abrirá dentro de 150 años, para que los barceloneses de ese tiempo puedan ver cómo se imagina ahora "la barcelona del futuro". Se trata de un proyecto que conmemora los 150 años del plan Cerdá y aparte de la web, las calles están invadidas de banderolas que anuncian el proyecto. Es significativo el modo en el que las instituciones recurren a retóricas de "deseo" y "futuro" para activar la participación ciudadana.

La artista bilbaína Saioa Olmo lleva tiempo trabajando sobre la noción de "deseo" en relación a escenarios de futuro. Su proyecto "Futurize" consiste en recopilar deseos de distintas personas o colectivos sobre cómo les gustaría que fuera la sociedad en la que viven y dar visualidad a estas proyecciones de futuro. Consta por un lado de una investigación que recopila trabajos artísticos en los que se plantean escenarios deseables de futuro y por otro de la utilización de dinámicas participativas para fomentar que la ciudadanía formule proyecciones sobre cómo les gustaría vivir.


Saioa será la artista encargada de abrir el ciclo que estoy comisariando para el Espai2 de Terrassa, “La gran sacudida”. Para la ocasión, trabajará sobre los deseos de la población hacia el contexto en el que vive. Se utilizarán para ello prácticas artísticas que busquen la interacción con las personas, ya sea mediante la acción directa (una acción de calle, un juego para facilitar la comunicación) o través de elementos físicos (un objeto que se reparte, una instalación en el espacio público) que propicien la comunicación.

Frente a un uso meramente instrumental de los deseos colectivos, como en el caso barcelonés citado arriba, el trabajo de Saioa es un buen ejemplo de un tipo de práctica que entiende la participación y la comunicación como un medio para la generación de relaciones de proximidad.

Imágenes: 1) logo campaña "Barcelona 2159" (arriba); 2 y 3) documentación de la acción "Bubbling desires" de Saioa Olmo, realizada en Biella (Italia) como parte de su reciente residencia en la Città dell'Arte / Fundación Pistoletto.

sábado 17 de octubre de 2009

ESTRUCTURA VS. FORMATO


El siguiente texto, originalmente publicado en Mugalari este viernes pasado, plantea algunos puntos de reflexión sobre el dispositivo “exposición bienal”, su pertinencia y su consideración como estructura de trabajo a partir de la consideración de dos bienales menores y unas jornadas de debate que han tenído lugar recientemente en el contexto escandinavo:

¿BIENALES? DEPENDE...

Bienales, sí, o bienales, no. Esta ha sido la cuestión debatida recientemente por un puñado de artistas, comisarios, historiadores y otros “expertos” en un seminario internacional que ha tenido lugar en el centro de arte Bergen Kunsthall, de la ciudad noruega de mismo nombre. El evento ha venido precedido por un intenso debate público a nivel local sobre la necesidad de poner en marcha un proyecto de nueva bienal de arte contemporáneo, como parece planear la municipalidad, que se sumaría a otras citas ya existentes en el contexto escandinavo.

Algunas de las intervenciones bucearon en la historia de la exposiciones temporales de corte internacional, ofreciendo piezas para la construcción de una posible genealogía crítica de las bienales y demás grandes exposiciones perennes; otro bloque se dedicó a la “práctica de la exposición”, las diferentes tipologías de bienal, su función y evolución; finalmente, el último grupo de participantes especuló sobre la pertinencia, potencial y límites del formato 'bienal' y sus posibilidades de futuro. En general, las ponencias guardaron un tono complaciente y las conclusiones se instalaron en un sospecho espacio de consenso.

Simultáneamente, el contexto escandinavo acogía dos bienales que he podido visitar recientemente, de muy diferente naturaleza, y que en ambos casos celebran sus quintas ediciones: la Bienal internacional de arte contemporáneo de Goteburgo, en Suecia, y Momentum - Bienal nórdica de arte contemporáneo, en la ciudad noruega de Moss. Una lectura rápida y en paralelo de ambas ofrece interesantes elementos para profundizar en el debate sobre las bienales, evaluar las diferentes opciones de trabajo que ofrecen y diferenciar los posibles usos de una bienal en cuanto que formato o estructura.

La de Goteburgo es una bienal de escala media –en su actual edición participan unos veinticinco artistas repartidos en seis sedes– iniciada hace diez años con el propósito –no explícito– de asegurar a la segunda ciudad sueca cierta posición en el mapa cultural global. De acuerdo con la presentación de sus comisarios, la española Celia Prado y el sueco Johan Pousette, la quinta edición toma como lema la canción de Louis Amstrong “What a Wonderful World” para ilustrar “la actual ansiedad social por el desarrollo de nuestras sociedades”. El proyecto establece un nulo diálogo con su contexto más cercano y se nutre cómodamente de nombres de sobra conocidos en el panorama internacional (Kutlug Ataman, Candice Breitz, William Kentridge, Harun Farocki, Tracey Moffat, entre otros), para ilustrar con obras ya presentadas en otras citas bienales recientes (la Bienal de Berlín, la anterior de Venecia, etc.) tópicos sobre los conflictos sociales, políticos, económicos, etc. del presente.

Una de las características de la bienal, pero que adquiere un inusitado protagonismo por lo problemático que resulta, es el anunciado plan de los organizadores de afianzar la “Bienal de Goteburgo” como marca distintiva a través de su itinerancia por otras regiones de Escandinavia e incluso su exportación al extranjero, convirtiéndose en la primera “bienal itinerante” del mundo (si obviamos el modelo nómada de Manifesta). Si el potencial de una estructura de trabajo como una bienal es la posibilidad de establecer un auténtico diálogo con el contexto, ¿qué implicaciones tiene una iniciativa como esta?

“Momentum” es harina de otro costal. Se trata de una bienal de menor escala celebrada en Moss, ciudad noruega de unos treinta mil habitantes, situada a una hora en tren de Oslo. La investigación llevada a cabo por las comisarias, Stina Högkvist y Lina Dzuverovic, que han trabajado durante dos años con los artistas, aunque huya de toda tematización, no ha eludido hacer frente a la cuestión de la “identidad nórdica”, que es el marco impuesto por la bienal. Y aunque el asunto no emerja en la propia exposición, es central en otros soportes, como su ensayo del catálogo. Bajo el título de “Favoured Nations”, la actual edición se centra en artistas de y trabajando en Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia, y supone una exploración parcial pero en tiempo real del presente del arte contemporáneo en el contexto “nórdico” –entendido como construcción ideológica–.

Hay dos tareas a las que toda bienal parece tener que dar respuesta: por un lado, cierta demanda de negociación entre lo local y lo global, y por otro, propulsar el debate en torno a cuestiones relacionadas con representación nacional y exterior. El problema es que en la mayoría de las ocasiones se desaprovecha la oportunidad de abordar el dispositivo “bienal” en cuanto que estructura de trabajo, y no simplemente formato. Una estructura ofrece soporte para la acción y la especulación, y facilita el desarrollo, mientras que un formato designa unos límites de control, ciertos márgenes dados dentro de los que operar.
Cada uno de los dos ejemplos de bienal citados representan opciones bien diferenciadas: la primera recurre a la convención y adopta un tono ilustrativo en torno a una serie de tópicos (formato), mientras que la segunda busca abrir las puertas al desarrollo de nuevos acercamientos metodológicos y de análisis (estructura).

Pero, entonces, bienales ¿sí o no? Pues ni sí, ni no, sino depende.

Imágen: Instalación “Igloo Lobby (Fibonacci Made Me Hardcore)” (2009) del artista Karl Holmquist, presentada en Momentum.

domingo 4 de octubre de 2009

cultura & identity branding


Nueve años después de su publicación, la obra de Naomi Klein "No logo" sigue ofreciendo interesantes elementos para el análisis de las diferentes formas de convergencia entre cultura y economía. Concretamente el capítulo "Alt. Todo. El mercado joven y el marketing del estilo cool" sirve como marco de lectura de la última campaña promocinal puesta en marcha por el Museo de BB.AA. de Bilbao, de cara a la próxima inauguración de la muestra "El jóven Murillo" (que también itinerará a Sevilla). El cartel, que como recoge gran parte de la prensa de estos días, se compone de un autoretrato 'modificado' del artista al que se le ha añadido un 'piercing' en su ceja derecha, viene a ilustrar lo que Klein definiría como el proceso de conversión de la cultura juvenil en bien de consumo y la necesidad del mercado de generar nuevas identidades de marca a partir de la apropiación y resignificación de elementos de la cultura juvenil.

La estrategia de apropiación signos, como el 'piercing' o los tatuajes, socialmente asociados al ámbito de 'lo joven', y a retóricas juveniles como la trasgresión, la rebeldia, o el inconformismo, es una práctica generalizada por parte de las grandes marcas globales, llegando a rozar el paroxismo del "identity branding"...







Ahora bien, y volviendo al cartel de Murillo, ¿a qué target se dirije el Museo de BB.AA.? Dificil imaginar que semejante campaña vaya a atraer al tan codiciado público jóven...

sábado 3 de octubre de 2009




Top: area around Färgfabriken - contemporary art space (Stockholm, september 27, 2009) / Bottom: interior of "Republik" restaurant, (Stockholm, october 2, 2009).

Not that long ago I had the chance to watch again Bruce la Bruce's already "classic" porno/queer film "The Raspberry Reich", where the director intended to generate a certain commentary on the usual process in which dominant culture appropriates the signs of radicalism and political militancy stripping off them of any subversive potential. Of equal way, the pair of images above, taken by pure chance in the course of a week, also intend to ilustrate the process of appropriation of a particular sign.

viernes 11 de septiembre de 2009

ESTILO & AGENCIAMIENTO

Este post reactiva una serie de entradas anteriores en torno a la noción de "estilo" y les da continuidad. Concretamente, inaugura una nueva etapa de trabajo que toma como eje principal la idea de estilo como lugar de conflicto y resistencia, que en su primera fase se desarrollará entre otoño de este año y verano del 2010, en diferentes marcos de trabajo y bajo diferentes alianzas.

Uno de los puntos de arranque de la investigación, de caracter ensayístico y que podrá desplegarse a través de dispositivos visuales, textuales, etc., es el texto "Agencies of Style for a Liminial Subject" de la autora Judith Butler, publicado en el colectivo libro-homenaje a Stuart Hall "Without Guarantees". En él, Butler concluye planteando una serie de pertinentes cuestiones --"¿cómo leer la capacidad de agenciamiento del sujeto cuando su demanda por la supervivencia cultural, física, política... toma la forma del estilo?" "¿qué tipos de estilo señalan la crisis por la supervivencia?"...-- que abren el camino para la consideración crítica de la relación entre las nociones de 'estilo' y 'agenciamiento'.

La idea de agencia (agency) que aquí se propone deriva del concepto de Deleuze y Guattari de agenciamiento (2000) --agenciamiento como asociación heterogénea: "Un agenciamiento es una multiplicidad que comporta muchos términos heterogéneos, y que establece uniones, relaciones entre ellos (...) Lo importante no son las filiaciones, sino las alianza y las aleaciones; ni tampoco las herencias o las descendencias (...)".



Mientras tanto, las retóricas en torno a “el estilo” --en imagen, logo "Decade in Style", AnOther Magazine, septiembre 2009-- siguen contribuyendo a convertirlo en vector constituyente del presente.

sábado 15 de agosto de 2009

LA GRAN SACUDIDA



****AVANCE 2010****

LA GRAN SACUDIDA* no es una simple secuencia temática de exposiciones aunque tampoco una mera especulación curatorial. El proyecto aglutinará un conjunto de ocho propuestas de actuación en la ciudad de TERRASSA, que conllevarán su correspondiente traducción expositiva, a manos de otros tantos artistas y colectivos. La propuesta plantea trabajar a partir de cierta idea ampliada de “arte público”, en la que las diferentes iniciativas de los artistas indagarán, a distinta escala, en la capacidad del arte de relacionarse con diversos aspectos de lo real e intervenir en la esfera de lo público.

En su texto “Brecht y el discurso” (1984), Roland Barthes acuñaba la expresión “prácticas de la sacudida”, en referencia al marcado carácter crítico del trabajo de Brecht y su capacidad de afectar al status quo. Más allá de su connotaciones sísmicas o violentas, la noción de "sacudida" nos remite a la idea de ir contra el modo natural de proceder, al efecto de alterar el ánimo de las cosas, a no dejarlas tal y como estaban, y por extensión, a incidir críticamente en el ámbito de lo real. El punto de partida de la presente propuesta radica precisamente en las ideas de alteración e intervención a las que alude la expresión.

Artistas participantes: KRISTOFFER ARDEÑA, ANGELO FERREIRA DE SOUSA, CARLOS GONZÁLEZ GONZÁLEZ, MARIO KISSME, PABLO MARTE, RADIO PACA, SAIOA OLMO (IDEATOMICS) y WE'RE QQ.

(*) Proyecto ganador de la convocatoria pública Terrassa Comissariat 2010.

sábado 11 de julio de 2009

HOMAGE: K-NO


Del 16 al 31 de julio se presenta en Espacio Abisal el proyecto inédito de Kristoffer Ardeña "Homage". Con él, concluye el programa "Sobre si es preciso concluir que la historia es..." comisariado para Abisal; un ciclo de tres nuevas producciones individuales a cargo de los artistas Ion Arregi, Jeleton y Kristoffer Ardeña, concebido como un programa heterogéneo aunque unitario, desplegado entre otoño de 2008 y verano de 2009.

“Homage” es un proyecto sobre política y memoria del artista Kristoffer Ardeña basado en un signo cultural concreto: el himno nacional filipino. Su principal objetivo es abordar, a partir del recurso a la música, formas no-visibles de transmisión y traducción cultural. Más en concreto, se pretende explorar la noción de canción como espacio colectivo y de conocimiento. Entendida como forma de codificación determinada, una canción tiene la capacidad de traspasar el terreno de lo estrictamente musical y se presta a participar en la tarea política de redefinir la organización del discurso, más allá de formas fijas los géneros o los estilos.

En la medida en que busca la identificación y une entre sí a quienes lo interpretan, un himno es tanto la exaltación musical de un sentimiento nacional como emblema de una colectividad. En el caso filipino concreto, el himno, que fue compuesto en la época de la guerra con España y hoy en día es estandarte de la identidad pos-colonial, sus diferentes formas, recepción y usos en el tiempo convierten en producto de traducción cultural. En lugar de ofrecer conclusiones, este proyecto colaborativo aspira a activar reflexiones sobre el carácter mediador de los contextos culturales.

“Homage” se desarrollará como un proceso en cadena; el artista y el comisario seleccionarán juntos a una serie de músicos/compositores/grupos de diferentes puntos geográficos (Madrid, Barcelona, Bilbao, etc.) a los que se entregará la letra del himno, sin otra información. Se les dará un tiempo limitado (entre un par de horas y un máximo de dos días) para estudiar la letra y preparar su interpretación grabada en vídeo, en un lugar de su elección (su casa, la calle, un bar, etc.). Al final se contará con una compilación de diferentes “versiones” de la canción original en la que el valor cultural y peso político del himno quedará transformado.

Del 16 al 31 de julio se presenta uno de los primeros eslabones de esta cadena en Espacio Abisal: un vídeo que documenta la colaboración de Ardeña con el rapero colombiano K-NO, uno de los representantes del hip-hip colombiano más escuchados fuera y dentro de su Medellín natal. El resultado final es una improvisación a capella de más de media hora de duración, en la que el rapero reacciona libremente frente a diferentes fragmentos de la letra original.

SOBRE EL ARTISTA: Kristoffer Ardeña (1976/Filipinas) es Licenciado en Bellas Artes por la Academy of Art University (San Francisco, EEUU). En su obra utiliza diversos medios para interrelacionarse con su pasado, su identidad y su entorno social, partiendo de la migración y desplazamientos culturales que él mismo protagoniza. En 2006 fue residente en la Academia de España en Roma, Italia, y en el pasado ha disfrutado de becas del Ministerio de Cultura de Luxemburgo o la Comisión de Cultura y Arte de Filipinas. Entre 2007 y 2008, ha expuesto colectivamente en espacios como la Flux Factory (Nueva York, EEUU), el Ssamzie Space (Seúl, Corea del Sur), la Gallery 400, University of Illinois, (Chicago, IL, EEUU), o el Canal de Isabel II, Madrid; e individualmente en el Centro de Arte Dos de Mayo, Móstoles, y la Galería Oliva Arauna, Madrid.

Imagen: Kristoffer Ardeña "Homage: K-NO" (2009), stills.

lunes 22 de junio de 2009

NO SÓLO MÚSICA


El siguiente texto es una reseña sobre el proyecto de investigación y publicación de Mariá José Belbel y Rosa Reitsamer “Dig me out. Discursos sobre la música popular, el género y la etnicidad”, publicada originariamente en Mugalari el 19.6.09 (y ahora ampliada aquí). Hace pocos meses se presentaba la versión on-line del proyecto y en breve estará disponible su edición en DVD.

Lo que “Dig me out” (algo así como 'desentierrame' o 'descúbreme', en inglés) propone de entrada es bien modesto. Y precisamente ahí radica su fuerza. Se trata de un proyecto de investigación “sobre música popular, género y etnicidad”, a cargo de María José Belbel y Rosa Reitsamer, formalizado en una publicación online y DVD, que toma su título de una canción de la banda Sleater Kinney. Y si digo que es modesto es porque su “objeto de estudio”, la música popular, es probablemente el artefacto cultural más cercano y con más presencia e impacto en la esfera de lo público hoy –con permiso de la imagen, porque la música 'pop' es también imagen–, pero al que paradojicamente menos atención crítica se presta.

Frente a la retahíla de producciones discursivas y expositivas que en los últimos años se han aproximado al ámbito de la música de forma tematizada, a partir de su supuesto maridaje con el arte –“Live”, Palais de Tokyo (París, 2004); “Switch on The Power (CAAM/Montehermoso, 2007-08); “Rock my Illusion”, Sala Puertanueva, Córdoba, 2007); "Rock–Paper–Scissors" (Kunsthaus Graz, 2009); etc.– estableciendo no se sabe qué relaciones, distinciones y jerarquías entre dos supuestos ámbitos de acción –música y arte– que en realidad son el mismo –el de la práctica cultural como forma de resistencia–, “Dig me out” pretende generar contextos de producción y recepción más complejos y crear de redes de relación inter-generacionales efectivas. Y lo hace proponiendo una serie de prácticas artísticas y estructuras de trabajo feministas, queer y antirracistas que se oponen frontalmente a los modelos de producción y circulación hegemónicos de la música, sus representaciones y sus discursos.

La génesis del proyecto es la siguiente: en 2006 Belbel y Reitsamer se conocen en el marco de "Prologue", las jornadas de debate feministas de Graz, Austria, y comienzan un intercambio de ideas, pareceres y materiales, en torno a música, política y feminismo, que se acaba formalizando en el presente proyecto. Pero como las cosas nunca surgen de la nada, el proyecto "Dig me Out" hay que entenderlo como la lógica continuación de las respectivas prácticas y desarrollos vitales de cada una de las dos artífices, en el caso de Reitsamer como socióloga, investigadora y Dj –especialmente interesada en el análisis de la representación de la mujer en las artes visuales, la música y la cultura popular–, y en el de Belbel, docente, activista queer e inquieta por naturaleza –su actividad desborda toda etiqueta–, y prácticamente la única persona en el estado español que ha prestado una continuada atención a los discursos sobre la cultura popular y el género.

“Dig me Out” se podría leer también como un proyecto de archivo-disidente. Frente a la idea de archivo como una forma de definir y limitar las cosas, de poseerlas y perpetuarlas para la posteridad, “Dig me out” abraza las nociones de archivo y auto-archivo como práctica de resistencia y se constituye como espacio de difusión activo, parcial y abierto al crecimiento (y como tal, se emparenta con otra serie de iniciativas con mayor trayectoria como la Grrrl Zine Network de Elke Zobl, una plataforma online para fanzines feministas en marcha desde 2001). En su actual versión, “Dig me out” presenta, a través de tres modos de navegación (por nombre, músicas y vídeos) y un sistema de relaciones internas –interesante hubiera sido también imaginar una forma de conjugar los contenidos más diagramática, rizomática, menos estructurada– un centenar de colaboraciones altruistas de distintas regiones europeas (este y oeste), con una alta presencia de personas de o trabajando en el contexto de Euskadi, que son: Jon Mikel Euba, Chico y Chica, Carlos Díez Díez, Erreakzioa-Reacción, Itziar Okariz, Sra. Polaroiska, y Azucena Vieites, autora del dibujo de portada (y a los que, como proposición, se hubieran podido sumar Yogurinha Borova, Félix Daniel, Unai Goikolea, Jeleton, Munlet, Sinpatron... pero tiempo habrá).

Conocí el proyecto en proceso a través de Begoña Muñoz –amiga, integrante del colectivo Soytomboi y artista, en ese orden– a la que Belbel entrevista aquí. Y lo menciono, porque “Dig me out” integra posiciones políticas y opciones estéticas, como la de Muñoz, que reivindican el poder de lo lúdico, el goce y el deseo, sin los habituales prejuicios de cierta izquierda, obsesionada por "utilizaciones preocupantes del feminismo" –así se referían al proyecto musical de Begoña las autoras del texto “Trastornos para devenir”, 2005 (como parte de “Desacuerdos”)–. Pero “Dig me out” no sólo ofrece posibilidad de auto-representación a artistas desplazadas de cierto presente institucional, como Muñoz, sino que además introduce una serie de piezas clave que permitirían dibujar genealogías híbridas, transgeneracionales, de la producción artística cercana (y por extensión, de Europa) desde la década de los 70 hasta el presente, como sería el paradigmático caso del activista, performer y gestor cultural Miguel Benlloch (que requeriría atención aparte, que prometo dar).

Para terminar, insistir en la vocación internacional del proyecto, donde, como me aclara Belbel, “la centralidad geopolítica de centroeuropa se percibe como una manera de extenderse hacia el este”, a Europa del sur, Latinoamérica, el Magreb, las realidades de provincia... por lo ha de seguir creciendo. Por el momento, disfruta leyendo, escuchando y mirando lo que ya te ofrece.
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Imagen: Soytomboi, fiesta "Paradiso perduto", Bilbao 9 de mayo, 2009.

jueves 11 de junio de 2009

Taller "El arte después de los feminismos” (Parte II)


Ya tenemos en marcha la investigación "Del extremo hacia adentro" (título provisonal), que propone generar un relato de proximidad en torno a la actividad de un grupo de artistas y productores culturales del contexto andaluz que inician su trabajo a finales de los 70, como Miguel Benlloch, la teórica y activista Mariá José Belbel, el activista y gestor Joaquín Vázquez (BNV producciones), la comisaria Mar Villaespesa, o el artista Pedro G. Romero.

Si en la investigación realizada hasta ahora dentro del contexto del Taller del PEI del Macba, nos detuvimos en el análisis de los discursos y estrategias expositivas producidas en España en torno a las prácticas artísticas y la representación de sexualidades minoritarias, surgidos principalmente en la década de los 90 --en un contexto de creciente interés institucional por cuestiones de género e identidad--, el trabajo que proponemos para esta segunda fase desplaza el foco de atención a las prácticas en sí, recuperando manifestaciones del pasado con una voluntad política de incidir en el presente.

Nos parece especialmente urgente prestar atención al entramado social y político de los últimos años de la dictadura franquista y a las prácticas culturales disidentes, surgidas en oposición a los procesos de normalización de la época –a menudo, en contextos geográficos e ideológicos desplazados de los habituales centros, como en este caso Andalucía–, con el fin de resituar ciertas expresiones culturales en su preciso contexto de emergencia y devolverles toda su densidad crítica.

La investigación, que tomará la forma de un video-ensayo, estará en proceso a lo largo de todo el segundo semestre del 2009.

Equipo investigador: Aimar Arriola, Maribel Escobar, Nancy Garín, Emma Herbin, Pilar Muñoz, y Alicia Viana. - Supervisión: Beatriz Preciado. / Imágen: Miguel Benlloch, seminario "Absorción y resistencia", 31.3.09 (Macba, Barcelona)

lunes 4 de mayo de 2009

CONTRA EL LÍMITE DE LAS COMPETENCIAS


El siguiente texto --originalmente publicado en Mugalari el 24.3.09-- es una reseña sobre la primera monografía del artista Xabier Salaberria, editada por Co-op y la galería Carreras Múgica. Este proyecto de libro coincide con el interés generalizado por reactivar cierto debate crítico en torno al diseño y sus implicaciones con el arte, y ofrece un contexto de lectura del trabajo del artista.

Vuelve a ser pertinente hablar de “diseño”. Utilizado hasta hace poco como atributo descalificador, la noción está siendo re-evaluada en los ámbitos de las artes visuales, la estética, la arquitectura, el urbanismo e incluso la filosofía. Autores como Hal Foster (“Design and Crime”, 2002), Jacques Rancière (“La surface du design”, 2003) o Bruno Latour (“A Cautious Prometheus?", 2008) han contribuido a dotar de nueva densidad a la cuestión. Revistas de arte y pensamiento como la alemana “Texte zur Kunst”, en su anterior número, o ahora, a la cola, la española “Lápiz”, también dedican sus páginas al tema, con más o menos voluntad crítica. Y oportunamente centros culturales y de arte de reciente o próxima apertura (Dhub, Barcelona; Matadero, Madrid; Tabakalera, Donostia) anuncian recursos enteramente dedicados al trabajo en torno al ampliado campo del diseño, con especial hincapié en su maridaje con el arte.

Por un lado, sería en este abstracto consenso global sobre la necesidad de reactivar cierto debate crítico en torno a la práctica del diseño, en general, y a las relaciones entre arte y diseño, en particular, donde podríamos situar la publicación de la primera monografía del artista Xabier Salaberria (Donostia, 1969). Recientemente editada por Co-op (antes Coop) –la plataforma editorial iniciada por el comisario y crítico Peio Aguirre–, en colaboración con la galería bilbaína Carreras Múgica, el libro es al mismo tiempo propuesta de diseño y producción crítica. Aunque por otro lado, y del mismo modo que en el pasado las pretensiones universalizantes de la utopia moderna supusieron una devaluación del diseño (o al menos una sospecha respecto a sus promesas), provocando cierto giro hacia lo concreto, la edición de este libro ha de entenderse –sobre todo– como un gesto situado (y necesario) para dotar de un contexto de lectura específico al trabajo de Salaberria.

Ganador del Premio Gure Artea en su más reciente edición, la práctica de Salaberria toma como punto de partida las gramáticas del diseño y opera a partir de la reconstrucción y actualización del lenguaje formal moderno. Habitualmente, sus propuestas son el resultado de dar una respuesta concreta a contextos de trabajo específicos, y pueden adoptar la forma de un conjunto de piezas de mobiliario producidas para el codificado espacio de una galería, un póster publicitario, un diseño de interior, o una estructura arquitectónica exterior multiusos. El libro recoge todos estos aspectos y se estructura a partir de: un conjunto de páginas del artista, a modo de inserto/intervención; una serie de páginas finales con fichas de los trabajos, que funcionan como entradas de archivo; y un ensayo del crítico Lars Bang Larsen escrito para la ocasión. En diálogo con las páginas del artista, el texto plantea interesantes cuestiones sobre el diseño como práctica socialmente instituyente o los problemas en torno su dimensión mediadora.

Desde la portada, de aires constructivistas –diseño de Maite Zabaleta, que también firma la maquetación del libro–, una silueta de martillo interpela a varias formas geométricas y parece aludir a las nociones de técnica y producción. En su texto “El autor como productor” (1934) Walter Benjamin relaciona ambas nociones y desvía la atención de la obra a las posiciones que esta ocupa en el proceso de producción. En relación con el trabajo de Salaberria, el proceso de producción de una de sus piezas no dista mucho de el de una mesa de jardín o una silla, y sin embargo, como el mismo nos parece recordar (“this is not a garden table”), sus piezas no son objetos utilitarios, o al menos no siempre. El suyo es un intento por superar el límite de las competencias, de las especificidades asignadas a cada forma, rol, etc., suprimiendo la oposición entre técnica y contenido.

Tras la edición en 2006 de “Smaller Than a Mass”, la también primera monográfia del artista Asier Mendizabal, este nuevo libro supone la segunda producción editorial de la ya mencionada plataforma Co-op –un esfuerzo también por ampliar competencias, en este caso, las del comisariado–. En cierta manera, el libro es fruto de la estrecha y continuada relación de trabajo entre Salaberria y Aguirre, tanto dentro como fuera de D.A.E. (Donostiako Arte Ekinbideak), la estructura flexible para la producción de proyectos en y desde Donostia, activa entre 1999 y 2004 (y co-dirigida con Leire Vergara desde 2002). Y es que en gran medida la práctica de Salaberria es fruto de la negociación con comisarios u otros artistas (Gorka Eizagirre; Luca Frei). Esta específica relación de trabajo ha resultado en proyectos como el no realizado “Pabellón Donostia” (D.A.E., 2003), el mobiliario para el proyecto “Film Ideal Siempre” (D.A.E., Manifesta 5, 2004), el poster diseñado para las jornadas “We Rule the School” en Arteleku (2005), o el propio logotipo para Co-op (2006), recogidos todos en el libro.

Volviendo a la cuestión de la producción, el auténtico potencial del trabajo de Salaberria no reside en la aparente reversibilidad ontológica de sus piezas, ni en su voluntad de transparencia productivista, sino en que parece querer desplazar la cuestión de las formas y sus usos por precisamente –y aquí retomo libremente a Benjamin– la necesidad de liberar (descodificar) las formas de producción en pro de la remodelación de la experiencia y sus instituciones.